Posiblemente haya tantas formas de
hacer “gestalt” como la de “gestaltistas”. Y no puede ser de otra manera en un
tipo de terapia que exige la autenticidad de uno mismo cuando se la está
practicando.
“Yo
recuerdo mi experiencia de asistir a un primer grupo con Perls habiendo oído
que era un cirujano, y que era muy directo; uno tenía que estar preparado para
dejarse meter el cuchillo y para mí la experiencia más importante con Perls fue
simplemente transitar por esa situación. Para mí lo terapéutico de mi primer
encuentro con él fue encontrarme con un miedo a la verdad, miedo a que me
dijera cosas muy duras y luego hacerme la reflexión: ¿acaso no estoy buscando
yo la verdad?, ¿acaso no vengo yo a esto, justamente a esto, a encontrarme con
mi verdad?, y de pronto me resultó como “2 + 2 = 4”, que si yo estoy buscando
la verdad y él me dice la verdad, por dura que sea, no puede dolerme y yo se lo
agradeceré. Y me pregunté entonces: “¡ah! Y si me dice algo que es duro y no es
la verdad, ¿podría eso dolerme? Pero ¡cómo va a doler si eso no es la verdad!”
Y de pronto me entregué a fondo. Me entregué, me dejé estar en la situación de
una forma en que con eso ya estaba hecha más de la mitad de la terapia.”
(Claudio Naranjo,
"Acerca de la confrontación")

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