sábado, 2 de mayo de 2015

Shamatha...




El arte de respirar es el arte de la calma.

En los seres humanos es habitual la tendencia a irnos fácilmente a experiencias pasadas o a imaginarnos situaciones futuras. En cualquiera de las dos situaciones, fantaseamos sobre la realidad y no la vivimos tal y como es. Sea lo que sea la realidad, ésta no tiene lugar en lo que ya pasó o lo que pasará. La realidad está en el aquí y el ahora y contemplar la respiración es una buena manera de estar en ella, en la realidad del momento presente.

Shamatha es una palabra sánscrita que también significa “morada pacífica”. En la práctica de la “meditación shamatha” (meditación de la atención plena) la mente se focaliza en una sola cosa, sin permitir que se vaya de un lado a otro. Cuando esto se consigue, el cuerpo y la mente adquieren una buena dosis de tranquilidad, y podemos alejar un poco la producción mecánica de pensamientos cargados de fantasías.
Si bien en este tipo de meditación se pueden elegir diferentes objetos de concentración, el más clásico es recurrir a la respiración, básicamente porque es una actividad que tenemos fácilmente a la mano. Tiene la ventaja de ser un proceso biológico que puede ser experimentado directamente sin la necesidad de pensar en ello.
Con una respiración “atenta” nos podemos volver a anclar a la tierra en el medio de los torbellinos y elucubraciones mentales donde estamos habitualmente inmersos. Ellos nos producen desasosiego, angustia o miedo que en la mayoría de las veces no son más que simples espejismos internos.

Siéntate en una postura cómoda con la espalda erguida pero relajada.
Descansa tu atención en el ritmo de tu respiración…
Inspira largamente por tres veces, de forma suave e silenciosa. Después respira de forma fluida y de manera natural.
No imagines a la misma…, no la visualices.
Nota cada inspiración y expiración de forma libre, sin control. Percíbela en los movimientos del abdomen…, del pecho…, o del aire que sale y entra por las narinas.
Inhala y sé consciente de que estás inhalando.
Exhala y date cuenta de que estás exhalando.
Sostiene esta observación.
Cada respiración es distinta, así como cada instante es distinto.
Inhala…
Exhala...
Y si te das cuenta de que tu mente se distrae con otra actividad, no juzgues ni te culpabilices por ello, apenas retorna la atención a la respiración y vuelve a estar totalmente presente a lo que está teniendo lugar ahora mismo en ella.

Vivencia la sensación de respirar y observa si esta te puede traer paz de manera natural, sin esfuerzo, sin control.
Únicamente observa…, siente…, contempla…
No hay nada más que hacer…

1 comentario:

  1. Respirar es lo más esencial, es la diferencia entre estar aquí o no.En este mundo de prisas nos olvidamos de lo más esencial.Es bueno recordarlo y practicarlo.Gracias por recordarmelo:)

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